PERSPECTIVAS DE LA MADRE ELISABETH

Elisabeth Sinclair

Jul 10, 2021

La gracia de Dios. Bendiciones diarias.

Christ Church: ¡Estoy llena de júbilo de estar con ustedes! Para mí es un gusto cada vez que tengo la oportunidad de hablar con ustedes y oírlos. Espero escribir semanalmente en el boletín para estar en contacto más allá de lo posible ,a través de los servicios dominicales de adoración en la mañana.

En mi homilía el pasado domingo, 4 de julio, brevemente exploré la historia del Apóstol Pablo de “ espinas en [ su] carne” que Dios no se la quitaría. Pablo recibió tranquilidad de Dios “el poder está hecho perfecto en la debilidad,” y la gracia de Dios es suficiente para cada circunstancia.

¿Cómo, exactamente, el poder y la gracia de Dios se manifiestan a través de nuestras debilidades y sufrimientos? Y, cómo somos fuertes cuando estamos débiles? Como siempre será el caso, los invito a compartir su punto de vista sobre estas preguntas conmigo ( y déjenme saber si están de acuerdo de compartirlas incluso de forma anónima con la comunidad parroquial en el boletín más adelante). En mi propia vida , aquí les comparto varias maneras de la experiencia que tengo del poder y la gracia a través de la debilidad y sufrimiento y yo recibo fortaleza.

• Yo tiendo dirigirme hacia Dios en la oración, meditación, música, lágrimas, escribiendo un diario – todo esto me lleva a un contacto más directo con Dios. Cuando estoy con más contacto con Dios, mis sentidos están más en sintonía con Él y conmigo. Empiezo a ver a Dios en las pequeñas bendiciones cotidianas: la belleza de los colibríes y las flores, el alimento de respirar, el aroma dulce de un mango, una llamada telefónicamente inesperada de un amigo.

• Si yo comparto mis sufrimientos con otros, ellos con frecuencia llegan a ser un dobladillo alrededor mío como un círculo de árboles que me dan su “sombra”: sus oraciones de intercesión , palabras de aliento, a veces ayuda como comidas, paseos u otras necesidades prácticas. “El que a buen árbol se arrima, buena sombra le acobija.” Los regalos de mis amigos nos unen con lazos de amor y empatía que nos hace a cada uno más fuertes que cuando nosotros andábamos de un lugar a otro con una vida independiente.

Por definición, la debilidad y el sufrimiento son indeseables. Tenemos una buena razón para pedirle a Dios de quitarnos estas espinas de nuestra carne. Pero, sin embargo, ellas persisten por un tiempo, con el poder y la gracia de Dios las soportaremos juntos.

Amorosamente,

Madre Elisabeth