PERSPECTIVAS DE LA MADRE ELISABETH

Madre Elisabeth Sinclair

Jul 30, 2021

“¿ DÓNDE FUE NUESTRO DAVID ?”

La rápida revelación bíblica de las series de decisiones del Rey David con Bathseba puede impactar y abrumarnos. El David que conocíamos rescataba ovejas de lobos y leones, confrontó a Goliath con unas cuantas piedras, consoló el corazón afligido de Saul con música maravillosa, bailaba ante Dios con todo su poder , unió federaciones distintas de gente judía bajo un reinado, y quiso construir una casa para Dios. Él era guapo, fuerte y bueno. ¿ Qué le pasó al David que lo habíamos visto crecer en amor?

Aunque la historia pecaminosa de David nos toma de sorpresa, hubo algunos signos reveladores que David estaba perdiendo su moral. Él había acumulado fortuna, esposas, concubinas y fama. Él nombró una ciudad con su nombre y había atentado a confinar a Dios.. El viajó una gran distancia por el camino de gratificación y derecho. La argucia para reclamar Bathsheba para sí mismo no fue tan bien como si pudiera haber sido en su vida.

Sufrimos y lamentamos profundamente cuando alguien que admiramos y respetamos, especialmente con poder y autoridad de Dios, revela un interior feo. Cuando una persona que amamos y confiamos , especialmente una persona representando a Dios en una capacidad formal,traiciona nuestra confianza, nuestras bases espirituales pueden agitarse y agrietarse.

Tal trauma espiritual es una de las consecuencias horribles de las consecuencias sociales de cómo la gente con frecuencia asume un pecado privado.

No hay un perfecto antídoto para el dolor de las fallas morales de un líder. Cada ocasión es un recordatorio aleccionador que verdaderamente no hay alguien sin pecado y nadie es digno de nuestra absoluta confianza, con la excepción de nuestro Señor Jesucristo.

Cada ocasión es también un recordatorio aleccionador David es nosotros. Nosotros somos complicados. Somos bellos y feos. Tenemos una capacidad enorme de luz y amor pero también una increíble vulnerabilidad a la tentación. Por esto es por qué necesitamos un Salvador…y una comunidad de fe.



*Foto: Dennis Jarvis via Flickr https://www.flickr.com/photos/archer10/